El cambio de concesionaria en el peaje Larena, ubicado sobre la Ruta Nacional 8 entre Pilar y Exaltación de la Cruz, abrió un conflicto por el futuro de sus trabajadores. Alrededor de 70 personas habrían quedado desvinculadas durante el traspaso, aunque todavía no se publicó una nómina oficial.
La nueva operadora habría incorporado solamente a una pequeña parte del personal que trabajaba en la estación. La falta de información por parte de las empresas involucradas mantiene la incertidumbre entre las familias afectadas y no permite establecer todavía la cantidad definitiva de despidos.
La estación de Larena quedó bajo la gestión de Vial 8 S.A., la sociedad creada para administrar el denominado Tramo Puntano de la Red Federal de Concesiones. El contrato fue perfeccionado el 9 de septiembre y tendrá una vigencia de 20 años.
El Gobierno nacional adjudicó la concesión a la unión integrada por BASAA S.A. y CECOSA S.A., mediante la Resolución 1149/2026 publicada en el Boletín Oficial.
El corredor comprende 665,96 kilómetros de la Ruta Nacional 8, desde Pilar hasta su empalme con la Ruta Nacional 7 en Villa Mercedes, provincia de San Luis. También incorpora sectores de las rutas nacionales 36, A-005 y 193, por lo que la extensión total administrada alcanza aproximadamente 720 kilómetros.
Hasta el traspaso, el trayecto estaba gestionado por la empresa estatal Corredores Viales S.A., incluida por el Gobierno nacional en el proceso de privatización de rutas nacionales.
La situación laboral ya había generado advertencias antes del cambio de administración. El Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines realizó asambleas en Larena, Solís y otras estaciones para reclamar que el proceso garantizara la continuidad de los puestos de trabajo.
La cifra más consistente conocida hasta el momento ubica en cerca de 70 la cantidad de personas que habrían sido desvinculadas. También circularon estimaciones superiores, pero no cuentan con una confirmación empresarial, sindical o gubernamental que permita sostenerlas como definitivas.
Tampoco se informó públicamente si habrá nuevas incorporaciones, reubicaciones dentro del corredor o algún esquema de indemnización para los empleados que no continúen bajo la nueva concesión.
El traspaso coincidió con modificaciones en el funcionamiento de la estación. En Larena dejó de estar habilitado el pago en efectivo y los conductores deben utilizar TelePase, tarjetas o billeteras virtuales en las cabinas correspondientes.
La tarifa electrónica para automóviles quedó fijada en $1.834,95. Quienes no tengan TelePase pueden utilizar el cobro manual electrónico, aunque deben pagar un valor equivalente al doble de la tarifa habitual.
El avance de estos sistemas modifica la operación tradicional de las cabinas y reduce las tareas vinculadas con el cobro presencial. Sin embargo, la concesionaria no detalló si la incorporación de tecnología fue la causa directa de la reducción de personal ni explicó cuál será la estructura laboral de la estación.